martes, 6 de octubre de 2015


imagen sacada de Internet 

Muchas son las teorías que hablan como murió aquel joven esa noche, y la mayor parte de ellas habla de que tarde o temprano pasaría, cambiando sólo algunos factores en la historia escuché como decían que estaba aburrido de su vida hasta que fue un problema entre pandillas, que al encontrarlo sólo lo atacaron y mataron. Pero entre Todas aún mi instinto me decía que algo debía existir mas allá de este asesinato, para no era un asesinato mas, no podía dejar de intrigarme hasta el punto en que compré todos y cada uno de los periódicos en que aparecía la noticia, para así encontrar la respuesta a la inquietud que sentía.
Hasta que en uno de los artículos en la sección de crímenes encontré que a no muchas calles del lugar en que aquel joven había sido asesinado, se encontró una joven brutalmente golpeada y con vestigios de un intento de ultraje que no se efectuó. Entonces decidí ir por lo que para mí era el resto de la historia.

Siendo el día sábado 12 de abril con ya casi tres días de no dormir a causa de la preocupación que me causaba el estado de la muchacha, ya que se encontraba muy grave y los médicos hablaban de una recuperación muy lenta y hasta la muerte de ella por la condición en la que había llegado. Llevaba ya tres días en el hospital sin ninguna esperanza cambio cuando de repente abre los ojos y su estado mejora considerablemente, fue cuando hablé con los médicos para poder hacerle algunas preguntas y como si ella me estuviera esperando no pudieron negarse, advirtiéndome que fuera muy cuidadoso ya que a pesar de la milagrosa recuperación, creían que durara mucho. Y a las 18:45 del día 12 con un café en el velador, y lápiz papel en la mano. Estaba escuchando una historia diferente a todas las publicadas, mi instinto no me había fallado, la muchacha conocía la verdad de lo ocurrido aquella noche y decidí escucharla…


Eran las 08:30 de la mañana y Miguel llegaba de su entrenamiento diario que hacia oculto en algún lugar de la playa. Luego, una hora más tarde salía de su hogar con destino al instituto, vestido con sus jeans gastados, su polera negra y sus bototos del ejército. No era extraño verlo comiendo los últimos bocados de una manzana, parte infartarte en su desayuno mientras salía algo apurado de su casa...- decía ella.

... En los patios del instituto siempre lo veía tendido en el césped mirando las nubes hasta ser interrumpido por un compañero algo nervioso que le mostraba algún cuaderno, entonces Miguel tomaba uno de sus cuadernos y se lo pasaba para que se fuera. Así ambos se levantaban y tomaban rumbos diferentes, uno hacia los baños y Miguel hacia el patio trasero del instituto. “Decían que el patio trasero se mantenía cerrado a causa de un accidente ocurrido tiempo atrás y que aún no estaba aclarado”, pero aún así este se seguía ocupando por algunos alumnos para no ser interrumpidos en sus peleas. Decidí seguirlo y ver que es lo que pasaba, cuando veo al profesor avanzar a la sala y recordé que tenía examen, con tanta inquietud no fue mucho lo que pude concentrarme y luego de algunas respuestas al azar, entregué el examen y salí de la sala, entonces corrí hacia el patio trasero y cuando estaba a punto de llegar a los paneles que cierran el paso a toda persona, de entre una o dos tablas sueltas que son el único acceso, sale Miguel un poco magullado y con algo de sangre, preguntándome algo severo:
- ¿Qué haces aquí, no sabes que está prohibido acercarse a este lugar?
- Este…, yo..., estás sangrando, quieres que te ayude- le dije muy nerviosa.
- ¡No!- dijo cortante.
- Bueno, supongo que si en dirección llegan a saber que el patio trasero se está ocupando como campo de batalla de los alumnos, las expulsiones estarán a la orden del día…- dije algo sarcástica y me di la vuelta. 
- ¿Qué quieres?
- Solo quería ayudarte con tus heridas.
- Creo que no tengo otra alternativa, así que salgamos de aquí y vamos al otro patio.

Mientras iba por mi mochila, Miguel quien temía ser delatado y expulsado del instituto, me esperaba bajo la sombra de uno de los árboles más frondosos del patio. Yo no podía creer el carácter con el que me enfrenté a Él ya que desde que lo conozco ni siquiera me atrevía a saludarlo y eso que vivíamos en la misma cuadra. Cuando llegué, me senté junto a Él a limpiar sus heridas y de pronto: 
- Soy Miguel- me dice.
- Me llamo Dánae.
- Disculpa, creo haberte visto antes pero…
- Si, vivo en tu cuadra, hace dos años a mi padre lo cambiaron de sección y fue trasladado a esta ciudad.- mientras presionaba con algodón y desinfectante una de sus heridas- ¿te duele?
- No
- ¿Te puedo preguntar algo?
- Supongo que si
- ¿Porque peleas?, porque no es la única vez que te he visto de esta manera y es mas, hablan de ti como un pandillero.
- Este...?, creo que fue comenzó hace tres años, cuando entré al instituto, iba de regreso a casa cuando en un callejón veo como unos tipos de otro instituto goleaban a un compañero, entonces decidí intervenir con el fin de detener la masacre y al verlos venir hacia mí no me quedó otra que defenderme. Soy el menor de cuatro hermanos y mamá murió cuando aún era pequeño, desde entonces me crié bajo la ley del más fuerte, no me fue difícil derrotar a untar de muchachos de mi edad. Al verse derrotado no dudaron en prometerme acabar conmigo y desde entonces no han parado las peleas y siempre algún tipo de otro instituto planea atacarme de sorpresa, entonces aquel compañero me mantiene informado de cada movimiento y rumor que escucha, dice que es lo mínimo que puede hacer ya que se siente culpable de que pelee. Pero no le sirve de mucho porque en vez de huir voy donde estén y me les enfrento… 
Interrumpiéndolo algo alterada le digo- pero no es acaso peligroso?, es tu vida la que está en juego, no la de tu compañero.
- Tal vez sí, pero tarde o temprano hubiera ocurrido, de no haber estado él sino cualquier otra persona la historia no cambiaria en nada. Además no me agrada eso que las pandillas quieran tener el control – y cambiando de un rostro serio y de pocos amigos por uno más sociable, pregunta:
- ¿y cómo es que llevas un botiquín de primeros auxilios en tu mochila?
- ¡es que uno nunca sabe lo que puede pasar! - respondo nerviosa de que allá notado mi interés en Él.
- Ah, claro, este… ¿qué te parece si nos vamos juntos?, ya que vivimos cerca puedo ir a dejarte.
- Si, claro- mientras mi rostro mostraba una leve sonrisa. Aunque en realidad creía estar soñando, no sólo había atrevido a hablarle, sino que curé sus heridas y seria escoltada por Él hasta mi hogar. Me pellizqué para saber si no era sueño, pero el dolor en mi brazo me dio la agradable noticia que todo era real. 
- Disculpe señorita, pero quisiera saber más sobre lo ocurrido hace 4 días atrás, el día viernes 8 entre las 21:50 y las 22:15…
- Por favor- Interrumpió con un llanto que hasta este momento recuerdo. – Déjeme terminar, todos lo juzgan, aún su familia cree que fue el resultado de su rebeldía, pero yo, yo si conocí como era en realidad- sin parar de llorar.
- Lo siento señorita, mi intención no fue hacerla llorar no herirla, lo siento, la escucho- le digo triste y nervioso.

Miguel y yo nos juntábamos con frecuencia a partir de ese día, eso me alegraba ya que me hacia sentir segura y no tendría que preocuparme por que estuviera peleando. Estaba junto a mí hablándome, haciéndome reír, revelándome sus sueños e ideales, sus inquietudes y tristezas.
Un día, cuando la luna iluminaba la noche, vi su rostro decaer bajo un cielo hermosamente estrellado y sus palabras hirieron mi corazón como una espada hiere a su enemigo. Le oí decir con sus ojos llenos de lágrimas, luego de ver pasar una estrella fugaz, lo duro que le tocó crecer sin su madre. Por la diferencia de edad entre sus hermanos y Él, muchas veces lo trataron de estorbo. Además su padre, luego de la muerte de Alice la madre de Miguel, cayó en adicción al alcohol y cada vez que llegaba borracho al hogar, golpeaba a Miguel culpándolo por la muerte de su madre, en general su padre y hermanos veían en Él a un asesino, alguien quien acabo con la prosperidad que acabo cuando nació. 
Creció escuchando “¿por qué no fuiste tú quien murió?”, incluso Él a veces, dejando caer sus lagrimas, se hacía la misma pregunta. Se decía que sui su madre no hubiera muerto, su padre no sería un alcohólico y su hermano mayor no se hubiera ahorcado, sentía tanto dolor por cada suceso de su vida que en medio de las peleas buscaba salida a su desesperación queriendo encontrar la muerte.

Yo no sabía que decirle, sólo lloraba por todo lo que me había contado, cuando de repente giró hacia mí secando mis lágrimas con sus manos dice:
- ¡No llores, te vez más linda cuando sonríes!

Sólo alcance a decir gracias cuando cambiando el rostro comenzó a decir:
- No he dejado de estudiar, tengo excelentes notas, si sigo así en poco tiempo seré un profesional y ayudaré a mi padre a salir del alcohol, y se dará cuenta que no soy un inútil. Ya que mis hermanos están lejos y tal vez casados, seré quien se encargue de Él, así se dará cuenta de lo mucho que lo quiero. 
Fue cuando no resistí más y lo besé, su rostro estaba colorado y temblaba como si nunca antes hubiera besado, me miró con un rostro felizmente sorprendido y me besó.
Pasaron los días y nos seguíamos viendo, peleaba menos y eso me tranquilizaba, de vez en cuando me tocaba sacar el botiquín de la mochila, pero sólo para heridas leves. Una tarde se me ocurrió ir al mall a comprarle un obsequio ya que su cumpleaños estaba a pocos días y no me di cuenta como pasó a hora, pues ya era muy tarde para mí. Corrí a casa por la calle 13 cuando poco antes de llegar al restaurante chino me vi rodeada por tres delincuentes quienes me llevaron al final de callejón queriendo robarme el regalo y dinero que traía, todo se me nubló, no podía gritar, me sentía desesperada con mucho miedo y lloraba... 
Luego entregando todo lo que les podría ser útil creí que me iban a soltar, entonces uno comenzó a tocarme y romper mis ropas, arañé su rostro e intenté escapar, pero resultó inútil y comenzaron a golpearme hasta que quedé inconsciente.

En eso Miguel pasaba por ahí y corrió a un teléfono y llamo a la policía, volvió donde estaba yo, casi inconsciente y se les enfrentó a los maleantes, estos lo siguieron un par de cuadras dejándome en el callejón junto con mi regalo. Fue la última vez que vi vivo a Miguel, su rostro lleno de rabia mirando a esos tipos y saltando sobre el mas solitario y cercano a Él, luego salir corriendo para estar seguro de que no siguieran lastimándome, en ese momento cierro los ojos y despierto acá donde usted me ve, contando la verdad de lo ocurrido esa noche.

- ¿Quiere decir que usted no sabe lo que sucedió después?- pregunto.
- Se que murió y que todos dicen que se lo merecía, por eso quise que usted me escuchara y diera a conocer la verdadera historia- Lo hará cierto?.
- Señorita, tenga por seguro que esto estará publicado mañana mismo, le agradezco su tiempo y si en algún momento fui imprudente, le pido disculpas. 
- No se preocupe, me interesa que el padre de Miguel sepa cuanto lo amaba su hijo, hasta luego Sr. Stuardo
- Hasta luego señorita Dublín


En realidad la historia por ella contada era muy diferente al resto y no cabía duda de su veracidad. Salí de la habitación con una noticia que cambiaría todos los últimos encabezados, tenía en mi mano una primicia, me sentía satisfecho, cuando al llegar al final del pasillo escucho “Dr. Thompson sala 16“, en esa sala se encontraba la muchacha, corrí para saber lo que ocurría y cuando llegué me entristeció saber que aquella muchacha quien lucho por vivir, había fallecido. Los médicos dicen que era de esperarse, pero cuando la vi, estaba tan bien como si no sintiera dolor alguno.
Salí del hospital muy confundido, y la historia daba vueltas por mi cabeza una y otra vez, hasta llegar a mi hogar en donde dedique todo mi esfuerzo en que hasta la más mínima palabra fuera como ella la dijo. 
12 de abril por la noche, mañana era cumpleaños de Miguel, cuando a todo lo descrito por Dánae quise añadir aquello que dio vueltas y vueltas en mi cabeza. “El misterioso hecho de su milagrosa recuperación luego de días en estado de coma, y que pocos minutos después de narrar lo que para ella era necesariamente importante y asegurarse que yo la editara para que todos, en especial el padre de Miguel, conocieran la verdad, tan fugaz como una estrella en el cielo fue su recuperación y ocaso.
Como si por amor a su héroe reuniera las pocas fuerzas que le quedaban en un afán ardiente de inmortalizar el corazón de su amado. “Misterioso?, tal vez, mágico diría yo, amor del verdadero, capaz de derribar cualquier frontera, incluso una tan fuerte como la muerte.”

Minutos después vi mi necesidad reflejada en esta historia, estaba dedicando demasiado tiempo a mi trabajo dejando de lado algo muy importante, aquello que da vida y la quita, el amor. Entonces tomé el teléfono… 

- Hola, cómo estás?, últimamente te he dicho cuanto te amo?, pues te amo… y mucho.